viernes, 1 de octubre de 2010

Escuela inclusiva


Inclusividad, este término se nos ha hecho muy familiar en los últimos años, y poco a poco está convirtiéndose en un marco fundamental en el cual se lleva a cabo nuestro trabajo en los centros. Más allá de teorías y referencias interesantes como pueden ser las de Ainscow o Teresa Susinos, para mí entender, es prioritario que revistamos toda la labor que realizamos los docentes bajo está etiqueta de inclusividad.
Que un centro sea inclusivo quiere decir que fomenta la participación de todos los miembros de la comunidad educativa, que es un centro abierto a propuestas e innovaciones en el que la colaboración y cooperación entre los miembros se convierte en el eje vertebrador de todo el proceso educativo.
Es fundamental incrementar la participación de todos aquellos que intervienen en el centro, así la responsabilidad de todos hacia el mismo aumenta, mejorando de este modo la disposición hacia el trabajo diario.
Estas líneas que acabo de escribir son todavía para muchos compañeros una utopía, y les supone un cambio demasiado drástico con respecto a la manera de trabajar tan repetida en las últimas décadas de nuestro sistema educativo. Entiendo esta especie de resistencia en los centros, por ello debemos trabajar más para que este proceso de cambio, que no es flor de un día, se imponga y se plasme en los proyectos educativos.
Por este motivo animo a todos aquellos que quieran emprender este camino, para ello es necesario y primordial un cambio de actitud y una mente abierta, lo demás intentaremos solventarlo con ayuda y recursos necesarios.